Nuestro proceso de elaboración

1. Ordeño

Cada día, a primeras horas de la mañana se ordeñan los animales mediante ordeños automatizados, vigilando de forma manual el perfecto estado de la leche en cada ubre, para recoger las mejores leches.

2. Transporte y recogida

Una vez finalizado el ordeño, la leche pasa a unos tanques de frío donde se conserva libre de agresiones bacteriológicas. Unas horas más tarde, unas cisternas isotérmicas se encargan de recogerla y trasladarla al centro de transformación. 

3. Llegada a fábrica

Tras un riguroso análisis realizado en laboratorio se descarga la leche a unos silos de conservación, de ahí, previa pasteurización, pasará a cada cuba de elaboración ya sea para producir queso fresco o queso para madurar. 

4. Preparación

Una vez la leche pasa a las cubas de elaboración esta se coagula y la gran masa cuajada se somete a cortes sucesivos, hasta obtener un tamaño de grano uniforme entre 5 y 15 mm de diámetro. Y por otra parte la línea de los Quesos Frescos tipo Burgos directamente utilizamos la leche fresca y cuajo para elaborar unos exquisitos quesos al momento. 

5. Llenado de moldes

Posteriormente se extrae el suero sobrante y con la pasta resultante se procede al llenado de los moldes o empleitas que son los recipientes que darán forma y tamaño al queso. 

7. Salado

Tras el desmoldeo de la masa, el proceso sigue con el salado, introduciéndolos en salmueras, proceso que protege al queso y le confiere firmeza y el toque de sal adecuado.

8. Maduración y presentación

La elaboración finaliza con la maduración, la conservación en cámaras durante períodos que van desde unas horas hasta más de 6 meses, dependiendo de la variedad. Durante el proceso de maduración se les aplican las distintas coberturas a los quesos. Este proceso junto con el anterior, depende en gran medida de nuestros maestros queseros, auténticos afinadores que tras numerosas “vueltas” consiguen que nuestros clientes puedan llevarse a sus bocas un queso de alta calidad.